La Osteopatía o Medicina Osteopática es una práctica paramédica desarrollada por Andrew Taylor Still y basada en la teoría de que muchas enfermedades son debidas a una pérdida de la integridad estructural. Está reconocida en algunas jurisdicciones, como por ejemplo Reino Unido y Francia , países donde es enseñanza universitaria.
La Osteopatía se basa en que todos los sistemas del cuerpo trabajan conjuntamente, están relacionados, y por tanto los trastornos en un sistema pueden afectar el funcionamiento de los otros.Es por tanto una práctica de tipo holístico. El tratamiento, que se denomina manipulación osteopática, consiste en un sistema de técnicas prácticas orientadas a aliviar el dolor, restaurar funciones y promover la salud y el bienestar. Utiliza un amplio abanico de técnicas (tecnicas directas, técnicas funcionales,tecnicas miofasciales, inhibiciones...) para devolver la armonía y el equilibrio que causan enfermedades e inhiben la recuperación.
Según sus principios, por medio de la manipulación del sistema músculo-esquelético, se pueden curar las afecciones de órganos vitales o enfermedades ya que esta manipulación ayudaría a revitalizar el riego sanguíneo o devolver el grado de movilidad normal a la articulación dañada y por tanto a la curación del paciente.
Dependiendo la parte del cuerpo en la que se centran, hay diferentes disciplinas:
Osteopatía estructural: Dedicada al restablecimiento del aparato músculo-esquelético y de la postura, centrándose en la columna vertebral, partes blandas y extremidades.
Osteopatía craneal: Se centra en los problemas craneales y su influencia en el Sistema nervioso central.
Osteopatía visceral: Enfocada hacia la curación de órganos y vísceras, mejorando la función de estos mediante manipulación para conseguir un mejor riego sanguíneo.
La osteopatía en los países donde esta reconocida, son estudios universitarios de segundo ciclo (5 ó 6 años en función de la universidad, Reino Unido, Francia...). En EEUU son considerados médicos por lo que pueden recetar y practicar la cirugía.
Existen ocho principios básicos en la Osteopatía, los cuales son ampliamente enseñados en la comunidad osteopática internacional:
Holismo: el cuerpo funciona como una unidad, no como un conjunto de órganos.
Relación forma-función: la estructura de un órgano influye en su función y viceversa.
Homeostasis: el cuerpo posee mecanismos autoregulatorios.
Autocuración: el cuerpo siempre busca su reparación, aunque la enfermedad altere ese esfuerzo.
Influencia interna por medio de acciones externas: las fuerzas externas modifican la forma y función internas.
Circulación: el movimiento de fluidos corporales es esencial para el mantenimiento de la salud.
Inervación: los nervios juegan un papel crucial en controlar los fluidos corporales.
Componente somático de la enfermedad: toda enfermedad se manifiesta de forma externa como síntoma somático.
Estos principios no son mantenidos por los osteópatas como leyes empíricas; son enseñados como guías básicas de la filosofía osteopática sobre la salud y enfermedad.
¿Cómo es una sesión de osteopatía?
La sesión de osteopatía es siempre individual, en la que se establece un dialogo entre las manos del terapeuta y los tejidos del paciente. Consta de un primer tiempo evaluativo y un segundo tiempo terapéutico. En la primer parte el terapeuta se interesara por el estado de salud general y realizara una serie de test y palpaciones manuales para identificar las estructuras que han sufrido perdida de movimiento o estrés mecánico. Una vez identificadas dichas estructuras se aplicaran las técnicas manuales pertinentes para normalizar la función y eliminar los síntomas del paciente.
¿Cuándo acudir al osteopata?
Es el momento de acudir al osteopata cuando presentemos cualquiera de estas lesiones o síntomas relacionado con ellas:
-lesiones de espalda (cervicales, lumbares, pinzamientos, hernias, contracturas).
-lesiones deportivas (esguinces, luxaciones, sobrecargas muscular)
-patología músculo esquelética (artrosis, artritis, fibromialgia, osteoporosis)
-alteraciones vasculares (varices, piernas cansadas) y linfáticas.
-trastornos gastrointestinales (estreñimiento, aerofagia, hemorroides, hernia hiato)
-trastornos esfera cráneo cervical (cefaleas, migrañas, vértigos, mareos)
-alteraciones craneales del bebe (plagiocefalia, tortícolis)
-patología mandibular (bloqueo mandibular, chasquido, dolor, bruxismo)
-estrés y ansiedad
La osteopatía es una disciplina única, que sin embargo abarca tres ramas (osteopatía estructural, craneal y visceral), diferentes y complementarias.
En todos los casos, el osteópata realiza un diagnostico osteopático que consiste en establecer que estructuras están bloqueadas o en disfunción, siempre desde el punto de vista del movimiento y trata de detectar todas las lesiones osteopáticas existentes, puesto que finalmente el tratamiento consistirá en eliminar dichas lesiones.
La osteopatía estructural es la parte que se ocupa del aparato músculo-esquelético y de la postura, siendo efectiva en traumatismos, disfunciones relacionadas con la columna vertebral (lumbalgias, dorsalgias, cervicalgias, ciatalgias, cervicobraquialgias, protusiones y hernias discales), problemas articulares, artrosis, artritis. En muchos países donde la osteopatía está más introducida (EEUU, Inglaterra) es la técnica de primera elección en estos tipos de problemas, revelándose más efectiva que el tratamiento farmacológico y la fisioterapia. Es bien tolerada y carente de efectos adversos, siendo una terapia natural que principalmente restablece el equilibrio biomecánico del sujeto.
La osteopatía craneal es enfocada al tratamiento de los problemas relacionados con la estructura ósea del cráneo y la mandíbula, con la enorme importancia que estas ejercen sobre el sistema nervioso central y autónomo, sobre la postura y sobre determinadas funciones ORL. Así se emplea para corregir problemas oclusales en colaboración con dentistas, en problemas posturales, en traumatismos craneales, secuelas de accidente cerebro-vasculares y disfunciones neurológicas (neuralgias del trigémino, parálisis de Bell, migraña, vértigo, Meniere, etc..). Además es muy efectiva en el estrés, sobretodo por su acción relajante. Las técnicas craneales se emplean también en niños y bebés, sobretodo cuando estos han padecido de parto difícil.
La osteopatía visceral es la rama que se ocupa del tratamiento de órganos y vísceras, mejorando la función de estos; la indicación de las manipulaciones sobre el sistema digestivo es principalmente liberar adherencias que puedan dificultar el riego sanguíneo de los mismos, secuelas de cirugía, secuelas de infecciones y ptosis. Sobre la caja torácica se trabaja la mecánica respiratoria, principalmente y las relaciones que esta tiene con la columna dorsal y cervical.
martes, 16 de febrero de 2010
Fibromialgia: ¿Cuáles proteínas mejoran los dolores musculares?
Fibromialgia: ¿Cuáles proteínas mejoran los dolores musculares?
Cuál es la causa de los dolores musculares?
¡No desayunar! Quien cree que no desayuna se está engañando. Se come sus propios músculos y el colágeno de la piel, se autodevora. Originando dolores musculares y un cerebro que, en vez de ocuparse de sus funciones intelectuales, se pasa la mañana activando el sistema de emergencia para obtener energía ocasionando los síntomas de cansancio, fatiga o agotamiento.
Consecuencias de no desayunar proteínas:
ansiedad en la tardes
dolores de cabeza
metabolismo lento
dolores musculares en la espalda, piernas, cuello y brazos
cansancio, fatiga o agotamiento
triglicéridos y colesterol alto
grasa abdominal
caída del cabello y acné
Recomendaciones:
El desayuno, hacer ejercicios, dormir y los alimentos ricos en proteínas son el tratamiento para la fibromialgia.
¿Cuáles proteínas mejoran los dolores musculares?
Alimentos con Proteína
Poder de Saciedad
Características principales
Proteína lactosérica 99 La mejor proteína para disminuir el apetito
Yogurt y Quesos (Ricota, Blanco, Mozarella) 81 Difícil digestión en personas con estómago inflamado
Indispensable para controlar el apetito Pescados (Sardinas, Atún, Salmón, Bacalao
Ricos en proteínas
Huevos Excelentes proteínas y ricos en vitaminas
Mariscos Alto contenido de proteína y grasa buena
Gelatina sin azúcar Bueno para prevenir la ansiedad por dulces
Proteína de Soja (batido Herbalife) 70 Proteína de origen vegetal, bajo poder de saciedad
Lentejas,Guisantes Bueno para el estreñimiento
Cuál es la causa de los dolores musculares?
¡No desayunar! Quien cree que no desayuna se está engañando. Se come sus propios músculos y el colágeno de la piel, se autodevora. Originando dolores musculares y un cerebro que, en vez de ocuparse de sus funciones intelectuales, se pasa la mañana activando el sistema de emergencia para obtener energía ocasionando los síntomas de cansancio, fatiga o agotamiento.
Consecuencias de no desayunar proteínas:
ansiedad en la tardes
dolores de cabeza
metabolismo lento
dolores musculares en la espalda, piernas, cuello y brazos
cansancio, fatiga o agotamiento
triglicéridos y colesterol alto
grasa abdominal
caída del cabello y acné
Recomendaciones:
El desayuno, hacer ejercicios, dormir y los alimentos ricos en proteínas son el tratamiento para la fibromialgia.
¿Cuáles proteínas mejoran los dolores musculares?
Alimentos con Proteína
Poder de Saciedad
Características principales
Proteína lactosérica 99 La mejor proteína para disminuir el apetito
Yogurt y Quesos (Ricota, Blanco, Mozarella) 81 Difícil digestión en personas con estómago inflamado
Indispensable para controlar el apetito Pescados (Sardinas, Atún, Salmón, Bacalao
Ricos en proteínas
Huevos Excelentes proteínas y ricos en vitaminas
Mariscos Alto contenido de proteína y grasa buena
Gelatina sin azúcar Bueno para prevenir la ansiedad por dulces
Proteína de Soja (batido Herbalife) 70 Proteína de origen vegetal, bajo poder de saciedad
Lentejas,Guisantes Bueno para el estreñimiento
Artrosis de Rodilla o Gonartrosis.
Artrosis de rodilla o Gonartrosis.
Es el desgaste de la articulación, es un proceso normal de envejecimiento del cartílago o superficie de la articulación junto a la degeneración de los meniscos. El hueso debajo del cartílago pasa a recibir una mayor presión lo que produce dolor y un engrosamiento de este hueso. Las envolturas de las articulaciones se irritan y producen grandes cantidades de liquido provocando derrames articulares. Las personas que sufren de artrosis de rodilla tienden a evitar el movimiento y la carga de la rodilla lesionada, lo que a la larga va a derivar en un debilitamiento con atrofia de los músculos del muslo especialmente.
Causas
Es un proceso normal de envejecimiento de la articulación, que se puede acelerar por múltiples circunstancias: sobrecarga articular (obesidad, deformidades de las rodillas, lesiones meniscales etc.). Alteraciones de la superficie del cartílago (enfermedades reumáticas, del metabolismo, etc.)
Síntomas
Dolor mecánico es decir que aumenta al caminar sobre todo al subir y bajar escaleras. Pueden notarse crujidos e inestabilidad de la rodilla (notan que la rodilla se les va). Frecuentemente al dolor mecánico persistente se le puede sumar ciclos de dolor agudo que se acompaña de inflamación de la articulación con derrame. En los estadios más evolucionados puede existir una disminución del rango de la movilidad de la rodilla (los pacientes no son capaces de extenderla ni flexionarla completamente).
Tratamiento
La artrosis al ser un proceso natural de nuestro organismo se puede decir que no tiene cura. Lo que si podemos hacer es tratar las circunstancias que la favorecen y los molestos síntomas que produce. Se debe evitar el sobrepeso y caminar sobre terreno irregular. La rehabilitación es importante para evitar la atrofia de los músculos y mejorar la movilidad de la rodilla.
El tratamiento con frio y calor puede aliviar la inflamación y los síntomas de rigidez respectivamente. Los medicamentos son útiles para el tratamiento de los síntomas: antiinflamatorios, analgésicos y relajantes musculares. Los medicamentos llamados modificadores de la enfermedad (sulfato de glucosamina o diacereina) se han demostrado útiles para el tratamiento del dolor al administrarse en combinación con los medicamentos descritos anteriormente, pero sus efectos sobre la evolución de la artrosis aun son debatidos.
La cirugía correctora de las deformidades se reserva para los casos de deformidades muy evidentes en pacientes jóvenes (<>
Es el desgaste de la articulación, es un proceso normal de envejecimiento del cartílago o superficie de la articulación junto a la degeneración de los meniscos. El hueso debajo del cartílago pasa a recibir una mayor presión lo que produce dolor y un engrosamiento de este hueso. Las envolturas de las articulaciones se irritan y producen grandes cantidades de liquido provocando derrames articulares. Las personas que sufren de artrosis de rodilla tienden a evitar el movimiento y la carga de la rodilla lesionada, lo que a la larga va a derivar en un debilitamiento con atrofia de los músculos del muslo especialmente.
Causas
Es un proceso normal de envejecimiento de la articulación, que se puede acelerar por múltiples circunstancias: sobrecarga articular (obesidad, deformidades de las rodillas, lesiones meniscales etc.). Alteraciones de la superficie del cartílago (enfermedades reumáticas, del metabolismo, etc.)
Síntomas
Dolor mecánico es decir que aumenta al caminar sobre todo al subir y bajar escaleras. Pueden notarse crujidos e inestabilidad de la rodilla (notan que la rodilla se les va). Frecuentemente al dolor mecánico persistente se le puede sumar ciclos de dolor agudo que se acompaña de inflamación de la articulación con derrame. En los estadios más evolucionados puede existir una disminución del rango de la movilidad de la rodilla (los pacientes no son capaces de extenderla ni flexionarla completamente).
Tratamiento
La artrosis al ser un proceso natural de nuestro organismo se puede decir que no tiene cura. Lo que si podemos hacer es tratar las circunstancias que la favorecen y los molestos síntomas que produce. Se debe evitar el sobrepeso y caminar sobre terreno irregular. La rehabilitación es importante para evitar la atrofia de los músculos y mejorar la movilidad de la rodilla.
El tratamiento con frio y calor puede aliviar la inflamación y los síntomas de rigidez respectivamente. Los medicamentos son útiles para el tratamiento de los síntomas: antiinflamatorios, analgésicos y relajantes musculares. Los medicamentos llamados modificadores de la enfermedad (sulfato de glucosamina o diacereina) se han demostrado útiles para el tratamiento del dolor al administrarse en combinación con los medicamentos descritos anteriormente, pero sus efectos sobre la evolución de la artrosis aun son debatidos.
La cirugía correctora de las deformidades se reserva para los casos de deformidades muy evidentes en pacientes jóvenes (<>
viernes, 30 de octubre de 2009
La Psicología del Dolor.
El dolor crónico tiene efectos en la vida de las personas, interfiere en las tareas a nivel personal, familiar y social. A esta fase se le denomina precisamente fase de Interrupción. Cuando las interrupciones se tornan constantes y repetitivas sobreviene un efecto negativo en las metas, ideas e incluso el pensamiento del individuo afectado y cuando estas se hacen presentes (clínicamente manifestadas como ansiedad o depresión) se ha entrado en la fase de Identidad, es decir, la identidad de la persona esta alterada negativamente.En Inglaterra se realizó un estudio en donde pacientes con dolor crónico caminaron por 5 kilómetros, solos y con algún compañero sano, parando la prueba cuando el paciente reportara aumento en su dolor. Los resultados que obtuvieron mostraron que cuando el sujeto caminó solo detuvo la prueba en un lapso mucho menor de tiempo que cuando caminó acompañado y también se reportó que cuando caminó acompañado el nivel de dolor fue más tolerable que caminando solo.
Este estudio nos muestra la influencia de factores sociales y psicológicos respecto al dolor en los pacientes que lo padecen.
El mecanismo del miedo para evitar el dolor.
En otra investigación se analizó el efecto del miedo al dolor en pacientes con dolor crónico, donde señalaron que el paciente que ya está con dolor, refuerza consciente e inconscientemente los mecanismos del miedo con el fin de evitar aumentar su dolor ante actividades que lo desencadenan (p.ej. doblar las rodillas, alzar los brazos, apretar con fuerza algún objeto con las manos, etc). Esto trae como resultado cierta inactividad, la cual con el tiempo progresará a incapacidad y de aquí la importancia que el tratamiento del dolor sea efectivo.
Fase de Identidad.
Generalmente esta fase se manifiesta clínicamente como depresión, y muy pocas veces recapacitamos en su importancia. El paciente con dolor crónico (p.ej. el enfermo de artritis reumatoide) presenta algún grado de depresión y normalmente el tratamiento médico se enfoca en aminorar los síntomas de la enfermeadad e intentar detener su progresión pero pocas veces se presta atención médica al componente psicológico de la enfermedad, que como han señalado algunos estudios es factor en el curso de la misma.
Existen cuestionarios que valoran de forma general el grado de depresión, que pueden ser usados por médicos y pacientes y orientan al profesional de la salud en que medida terapéutica es útil en cada etapa, desde apoyo psicológico, terapia ocupacional y fármacos.
Por tanto, es importante atender al paciente reumático desde un enfoque multidisciplinario que involucre tanto a los profesionales de la salud (p.ej. reumatólogo, psiquiatra, psicólogo, terapeuta físico, etc) como a la familia del paciente y siendo esta última, tan importante como la primera.
Este estudio nos muestra la influencia de factores sociales y psicológicos respecto al dolor en los pacientes que lo padecen.
El mecanismo del miedo para evitar el dolor.
En otra investigación se analizó el efecto del miedo al dolor en pacientes con dolor crónico, donde señalaron que el paciente que ya está con dolor, refuerza consciente e inconscientemente los mecanismos del miedo con el fin de evitar aumentar su dolor ante actividades que lo desencadenan (p.ej. doblar las rodillas, alzar los brazos, apretar con fuerza algún objeto con las manos, etc). Esto trae como resultado cierta inactividad, la cual con el tiempo progresará a incapacidad y de aquí la importancia que el tratamiento del dolor sea efectivo.
Fase de Identidad.
Generalmente esta fase se manifiesta clínicamente como depresión, y muy pocas veces recapacitamos en su importancia. El paciente con dolor crónico (p.ej. el enfermo de artritis reumatoide) presenta algún grado de depresión y normalmente el tratamiento médico se enfoca en aminorar los síntomas de la enfermeadad e intentar detener su progresión pero pocas veces se presta atención médica al componente psicológico de la enfermedad, que como han señalado algunos estudios es factor en el curso de la misma.
Existen cuestionarios que valoran de forma general el grado de depresión, que pueden ser usados por médicos y pacientes y orientan al profesional de la salud en que medida terapéutica es útil en cada etapa, desde apoyo psicológico, terapia ocupacional y fármacos.
Por tanto, es importante atender al paciente reumático desde un enfoque multidisciplinario que involucre tanto a los profesionales de la salud (p.ej. reumatólogo, psiquiatra, psicólogo, terapeuta físico, etc) como a la familia del paciente y siendo esta última, tan importante como la primera.
martes, 20 de octubre de 2009
Diferencias entre Roturas y Contracturas
Son parecidos los síntomas de ambas: las vainas de la fibra muscular se encogen de forma brusca, sensación de quemazón, dolor al movimiento e imposibilidad funcional, es decir, no puedes seguir corriendo porque el dolor es tan grande que te impide el movimiento. Lo importante es que no es la misma lesión y es muy importante diferenciarlo con el fin de tener una pronta recuperación.
Diferencias:
Contractura
Si hablamos de la contractura, el músculo simplemente se encoge, se forma una bola, pero no hay rotura fibrilar. El músculo ha sufrido un acortamiento máximo y se ha generado una gran tensión en el vientre muscular. Suele suceder tras una sobrecarga producida por un exceso de entrenamiento, falta de estiramiento del músculo, ingesta insuficiente de agua, falta de magnesio. Su tratamiento vendría a ser una o varias sesiones , tratando el músculo afectado y los que se asocien a este, ya que las contracturas pueden producirse por exceso de trabajo en un grupo muscular al existir una descompensación por parte de otros. Es aquí donde actúa el terapeuta eliminando la tensión y eliminando la contactura. Las mejores técnicas nunca son las que hacen daño, ¡no es apretar para eliminarla! Un buen terapeuta valora el músculo y lo trata con respeto, obteniendo así mejores resultados.
Si la contractura es muy pronunciada, puede ser necesario reposo de la actividad física. Combinar la terapeutica y la homeopatía para bajar la inflamación, la ingesta de árnica montana a la 9ch, así como aplicación de Traummel en crema obtenemos grandes resultados. También ayuda al terapeuta en su terapia al encontrar una disminución del dolor e inflamación de la zona en un menor tiempo.
Recomendamos un par de días de reposo ligero, pudiendo trabajar miembro superior y hacer ejercicios específicos de pierna en piscina, incrementando así la circulación sanguínea. De esta manera, el músculo entra en calor y el hematoma se reducirá progresivamente.Un punto muy importante es nunca forzar la zona, no presionarla en exceso con masaje, la regla de “no dolor” es fundamental, ya que los problemas que pueden surgir son grandes.
Rotura
En este caso se ha producido un “corte” en las fibras musculares en el vientre del músculo, impidiendo el correcto funcionamiento del músculo. Se puede apreciar una ligera pelota, un “huevo”, con el consiguiente hematoma. Al haberse producido una rotura de fibras, es fundamental valorar el nivel de rotura. En algunos casos el reposo puede ayudar pero en otros es necesario el tratamiento quirúrgico. Lo primero es ponerse en buenas manos: una contractura puede marcarte una temporada deportiva pero una rotura mal curada puede marcarte de por vida. El atleta tiene que asumir la lesión y el reposo absoluto de la zona afectada, que vendrá dictaminado por la clínica y la valoración del terapeuta o médico deportivo, pero unas 3 semanas mínimo según la experiencia con deportistas de élite. Ellos saben que si no se curan bien, nunca volverá a ser lo mismo. Una buena rehabilitación es fundamental para no arrastrar secuelas de la lesión.
Técnicas específicas
Aplicación de hielo sobre la zona afectada varias veces al día, por espacio de 10 minutos. Se recomienda una bolsa de guisantes congelada y un trapo fino para que no contacte el plástico con la piel. Si “quema”, aplicar pomada antiinflamatoria (Traummel).
La base para evitar lesionarse es la prevención: estirar, masaje deportivo por parte de nuestro terapeuta para descargar la musculatura, trabajo de propiocepción con balón y de los grupos musculares afectados.
Si ha sucedido, no existe vuelta atrás: paciencia, ánimo y fuerza como en los últimos metros de todas nuestras carreras, cerrar los ojos y pensar en todo lo que os queda por correr en cuanto vuestro cuerpo esté al 100%.
Diferencias:
Contractura
Si hablamos de la contractura, el músculo simplemente se encoge, se forma una bola, pero no hay rotura fibrilar. El músculo ha sufrido un acortamiento máximo y se ha generado una gran tensión en el vientre muscular. Suele suceder tras una sobrecarga producida por un exceso de entrenamiento, falta de estiramiento del músculo, ingesta insuficiente de agua, falta de magnesio. Su tratamiento vendría a ser una o varias sesiones , tratando el músculo afectado y los que se asocien a este, ya que las contracturas pueden producirse por exceso de trabajo en un grupo muscular al existir una descompensación por parte de otros. Es aquí donde actúa el terapeuta eliminando la tensión y eliminando la contactura. Las mejores técnicas nunca son las que hacen daño, ¡no es apretar para eliminarla! Un buen terapeuta valora el músculo y lo trata con respeto, obteniendo así mejores resultados.
Si la contractura es muy pronunciada, puede ser necesario reposo de la actividad física. Combinar la terapeutica y la homeopatía para bajar la inflamación, la ingesta de árnica montana a la 9ch, así como aplicación de Traummel en crema obtenemos grandes resultados. También ayuda al terapeuta en su terapia al encontrar una disminución del dolor e inflamación de la zona en un menor tiempo.
Recomendamos un par de días de reposo ligero, pudiendo trabajar miembro superior y hacer ejercicios específicos de pierna en piscina, incrementando así la circulación sanguínea. De esta manera, el músculo entra en calor y el hematoma se reducirá progresivamente.Un punto muy importante es nunca forzar la zona, no presionarla en exceso con masaje, la regla de “no dolor” es fundamental, ya que los problemas que pueden surgir son grandes.
Rotura
En este caso se ha producido un “corte” en las fibras musculares en el vientre del músculo, impidiendo el correcto funcionamiento del músculo. Se puede apreciar una ligera pelota, un “huevo”, con el consiguiente hematoma. Al haberse producido una rotura de fibras, es fundamental valorar el nivel de rotura. En algunos casos el reposo puede ayudar pero en otros es necesario el tratamiento quirúrgico. Lo primero es ponerse en buenas manos: una contractura puede marcarte una temporada deportiva pero una rotura mal curada puede marcarte de por vida. El atleta tiene que asumir la lesión y el reposo absoluto de la zona afectada, que vendrá dictaminado por la clínica y la valoración del terapeuta o médico deportivo, pero unas 3 semanas mínimo según la experiencia con deportistas de élite. Ellos saben que si no se curan bien, nunca volverá a ser lo mismo. Una buena rehabilitación es fundamental para no arrastrar secuelas de la lesión.
Técnicas específicas
Aplicación de hielo sobre la zona afectada varias veces al día, por espacio de 10 minutos. Se recomienda una bolsa de guisantes congelada y un trapo fino para que no contacte el plástico con la piel. Si “quema”, aplicar pomada antiinflamatoria (Traummel).
La base para evitar lesionarse es la prevención: estirar, masaje deportivo por parte de nuestro terapeuta para descargar la musculatura, trabajo de propiocepción con balón y de los grupos musculares afectados.
Si ha sucedido, no existe vuelta atrás: paciencia, ánimo y fuerza como en los últimos metros de todas nuestras carreras, cerrar los ojos y pensar en todo lo que os queda por correr en cuanto vuestro cuerpo esté al 100%.
Agujetas- Trabajo Muscular Excéntrico
Se necesitan parejas de músculos para poder realizar los movimientos. Así, se denominan agonistas aquellos músculos que trabajan en un sentido, y antagonistas los que actúan en el sentido contrario.
Las contracciones y relajaciones de los músculos necesitan un ritmo para que se mantenga el tono muscular, es decir un descanso entre cada acción. Cuando se realiza un movimiento o contracción repetitiva sin permitir esa recuperación o descanso se produce la fatiga muscular, lo que produce una contracción cada vez menos sensible.
En las fibras musculares se almacena glucógeno, el cual se transforma en moléculas de glucosa. La metabolización del glucógeno, cuando falta oxígeno o es insuficiente, puede producir la fermentación láctica, generando ácido láctico como residuo; el exceso de este ácido da lugar a la formación de unos cristales que se clavan en las fibras musculares, produciendo lo que se conoce como agujetas.
La calidad del movimiento que se realice estará basada en tres propiedades:
·Contractilidad. La capacidad del músculo para cambiar de forma.
·Elasticidad. En mayor o menor grado permite cambiar de forma y volver a su punto original en la misma tras cesar el movimiento.
·Sensibilidad. Determina la rapidez o intensidad de la contracción.
Tipos de músculos
·Estriados o voluntarios, su movimiento se produce por acción propia del individuo.
·Lisos o de acción involuntaria. Excepción es el músculo cardiaco que pese a su configuración estriada es de acción involuntaria.
Desde siempre nos ha parecido que estos argumentos, se sostenían con “agujas”, valga la similitud. Dos consideraciones parecen tener suficiente importancia para reconsiderar la explicación de las agujetas. No parece lógico que la producción de ácido láctico, aun en pequeñas cantidades, se manifieste clínicamente tantas horas o días después. El ácido láctico es un tóxico muy potente, su exceso debería surtir efecto casi inmediato, globalmente y en el lugar de producción. La pérdida de función muscular inmediata por agotamiento tiene otro tipo de razones.
Por otra parte, aunque el láctico precipita en el laboratorio en forma de agujas, es muy improbable que en las condiciones naturales de temperatura corporal y Ph del organismo, el láctico no permanezca diferente al del estado soluble. Estos mismos argumentos empleaba el Profesor Vladimir Janda para poner en duda la explicación del dolor provocado por los “cristales en forma de agujas” del ácido láctico.
El dolor muscular agudo según V. Janda
Probablemente el factor más importante que contribuye a la aparición del síndrome de dolor agudo es un aumento del tono muscular en un músculo con una relación anatómica o funcional con una articulación en disfunción (bloqueo articular). El bloqueo articular es esencialmente indoloro. Entender un bloqueo articular como doloroso precisa de otro factor adicional y este es comúnmente la presencia o aumento del tono muscular. Este factor se ignora frecuentemente cuando se efectúa una escasa exploración del tono muscular. El tono muscular o la hipertonicidad muscular es todavía una obscura entidad clínica. Pueden encontrarse cambios de tono muscular casi en cada paciente, no existe acuerdo para definir al tono muscular o a su aumento. Esto es incluso verdad para un síndrome clínico común como la espasticidad. En medicina, músculo esquelético se entiende la hipertonicidad como el resultado de una disfunción (no de una lesión estructural) de los diferentes niveles del sistema nervioso. Estos tipos de hipertonicidad se describen habitualmente como espasmo muscular, sin embargo la terminología no está unificada y diferentes autores usan términos distintos para el mismo fenómeno. En ningún caso deben mezclarse los términos espasmo y espasticidad. Desde el punto de vista clínico el tono muscular es una combinación de por lo menos dos fenómenos: acortamiento de las fibras musculares contráctiles y cambios de visco elasticidad del tejido conectivo dentro del músculo. El principal problema de la tensión muscular no estriba tanto en el acortamiento de las fibras contráctiles musculares como en la alteración de las propiedades elásticas del tejido conectivo en la unidad miofascial y en la disminución de la irritabilidad del umbral del músculo tenso.
Nadie duda que sean los músculos el único tejido activo que protege las articulaciones, y a pesar de que tampoco se duda que articulaciones y músculos actúan como una unidad funcional; en la práctica clínica la correlación músculo-articulación está ampliamente descuidada. En la explicación de la patogénesis así como en el tratamiento de los desórdenes músculo esqueléticos, los músculos no solo están infravalorados, sino además incomprendidos. Ello se refleja en la insuficiente precisión y evaluación de la función del músculo, y en programas terapéuticos como mínimo cuestionables. Aunque incluso hoy en día hablamos de medicina músculo esquelética, los músculos no se consideran como factor esencial en la patogénesis del dolor en el sistema músculo esquelético. En lugar de su función activa, el papel de los músculos se limita a sus aspectos pasivos; como los síndromes miofasciales y/o los puntos gatillo.
Propuesta del Profesor Vladimir Janda para explicar las agujetas
Explicaba el Profesor Janda en uno de los cursos que impartió en Zaragoza invitado por su amigo del Dr. Arturo Justes que había que reconsiderar el mecanismo de la contracción muscular que hasta ese momento se explicaba como un efecto “cremallera” al deslizarse las cadenas del sarcómero de actina y miosina entre sí. El modelo de una capa de miosina con una capa de actina por encima y por debajo, no se ajusta perfectamente a la realidad. El modelo que él explicó para el sarcómero era más complejo. En el espacio superior Actina-Miosina, situaba una proteína “enrollable” (como un muelle), la Tinina. En el espacio inferior Miosina-Actina, situaba una proteína estabilizadora, la Bradiquinina. Quedaría el modelo compuesto de esta manera:
La responsable directa del acortamiento (contracción) del sarcómero muscular sería la Tinina, enrollándose y desenrollándose con una acción similar a la de un muelle. Con una característica añadida: la Tinina se desestabiliza con la sobrecarga en el trabajo excéntrico de un músculo mal entrenado; degenerando y convirtiéndose en tejido conectivo. Proceso éste no inmediato, sino progresivo en el tiempo (unas horas). Si el muelle se estira demasiado y/o con mucha intensidad, pierde sus propiedades. La reacción natural del organismo tiende a modificar los componentes de las estructuras de los tejidos en gasto energético convirtiéndolas en su inmediato superior; el que mantiene la misma estructura gastando menos energía. De músculo a conectivo, y de conectivo a osificación.
Un modelo de este tipo, sí explica los dolores musculares que se atribuyen a las “agujetas”, que no aparecen inmediatamente sino al transcurrir las horas tras haber efectuado un intenso ejercicio usando unos músculos o un grupo de ellos no habituados progresivamente en el tiempo al trabajo excéntrico. Estas “agujetas” representarían el aviso del organismo al daño producido por la lesión de las cadenas de Tinina. Este modelo explicaría también el falso aumento del volumen muscular producido por el aumento de tejido conectivo en aquellos que descuidan los aspectos del aumento de cargas y la habituación progresiva cuando trabajan la musculatura en excéntrico. Ello conduce a un aspecto externo de volumen muscular, que en la práctica solo es efectivo durante poco tiempo; ya que ante un esfuerzo prolongado se agota rápidamente porque en realidad la masa muscular operativa se ha convertido en tejido conectivo (cicatriz) en un porcentaje considerable.
Confirmar este tipo de transformación permite añadir una explicación más al porqué en algunos deportistas les sobrevienen con más facilidad lesiones en la musculatura, sobretodo de tipo “rotura fibrilar”. Tener en cuenta este modelo podría ser motivo sensato para replantear algunos protocolos (de entrenamiento, mantenimiento, y adecuación muscular) utilizados en actividades específicas, personalizándolos para cada individuo en concreto según sus características.
Reflexiones prácticas
A efectos prácticos, es indiferente que el mecanismo se deba a la proteína Tinina, o al complejo Troponina-Tropomiosina (probablemente son dos nombres de la misma cosa). Lo importante es el concepto de enrollamiento(muelle) de esta proteína, y el que se convierta en tejido fibroso conectivo cuando esta estructura se ve sometida a cargas energéticas sobredimensionadas efectuadas en trabajo excéntrico intempestivo. Ello explica con mayor fundamento el dolor al que llamamos “agujetas” que aparece unas horas después de esa sobrecarga muscular excéntrica para la que en aquel momento ese músculo no estaba entrenado; y que no es más que la notificación vía propioceptiva del organismo de que se ha producido un daño (irreparable) en la estructura del músculo solicitado. Tener en cuenta este tipo de reacción del organismo al trabajo en excéntrico sobredimensionado permite replantear los protocolos de preparación, entrenamiento y adecuación muscular para los diferentes tipos de actividad y características personales de cada individuo en concreto. Podríamos concluir que: el trabajo muscular intempestivo en excéntrico daña seriamente al músculo. La aplicación de este concepto, evitando este tipo de sobrecargas excéntricas y entrenando adecuada y progresivamente al músculo para éstas, produce en la práctica habitual unos resultados nada despreciables en el “rendimiento” global y local muscular; sobretodo en la vertiente de la protección de lesiones.
Las contracciones y relajaciones de los músculos necesitan un ritmo para que se mantenga el tono muscular, es decir un descanso entre cada acción. Cuando se realiza un movimiento o contracción repetitiva sin permitir esa recuperación o descanso se produce la fatiga muscular, lo que produce una contracción cada vez menos sensible.
En las fibras musculares se almacena glucógeno, el cual se transforma en moléculas de glucosa. La metabolización del glucógeno, cuando falta oxígeno o es insuficiente, puede producir la fermentación láctica, generando ácido láctico como residuo; el exceso de este ácido da lugar a la formación de unos cristales que se clavan en las fibras musculares, produciendo lo que se conoce como agujetas.
La calidad del movimiento que se realice estará basada en tres propiedades:
·Contractilidad. La capacidad del músculo para cambiar de forma.
·Elasticidad. En mayor o menor grado permite cambiar de forma y volver a su punto original en la misma tras cesar el movimiento.
·Sensibilidad. Determina la rapidez o intensidad de la contracción.
Tipos de músculos
·Estriados o voluntarios, su movimiento se produce por acción propia del individuo.
·Lisos o de acción involuntaria. Excepción es el músculo cardiaco que pese a su configuración estriada es de acción involuntaria.
Desde siempre nos ha parecido que estos argumentos, se sostenían con “agujas”, valga la similitud. Dos consideraciones parecen tener suficiente importancia para reconsiderar la explicación de las agujetas. No parece lógico que la producción de ácido láctico, aun en pequeñas cantidades, se manifieste clínicamente tantas horas o días después. El ácido láctico es un tóxico muy potente, su exceso debería surtir efecto casi inmediato, globalmente y en el lugar de producción. La pérdida de función muscular inmediata por agotamiento tiene otro tipo de razones.
Por otra parte, aunque el láctico precipita en el laboratorio en forma de agujas, es muy improbable que en las condiciones naturales de temperatura corporal y Ph del organismo, el láctico no permanezca diferente al del estado soluble. Estos mismos argumentos empleaba el Profesor Vladimir Janda para poner en duda la explicación del dolor provocado por los “cristales en forma de agujas” del ácido láctico.
El dolor muscular agudo según V. Janda
Probablemente el factor más importante que contribuye a la aparición del síndrome de dolor agudo es un aumento del tono muscular en un músculo con una relación anatómica o funcional con una articulación en disfunción (bloqueo articular). El bloqueo articular es esencialmente indoloro. Entender un bloqueo articular como doloroso precisa de otro factor adicional y este es comúnmente la presencia o aumento del tono muscular. Este factor se ignora frecuentemente cuando se efectúa una escasa exploración del tono muscular. El tono muscular o la hipertonicidad muscular es todavía una obscura entidad clínica. Pueden encontrarse cambios de tono muscular casi en cada paciente, no existe acuerdo para definir al tono muscular o a su aumento. Esto es incluso verdad para un síndrome clínico común como la espasticidad. En medicina, músculo esquelético se entiende la hipertonicidad como el resultado de una disfunción (no de una lesión estructural) de los diferentes niveles del sistema nervioso. Estos tipos de hipertonicidad se describen habitualmente como espasmo muscular, sin embargo la terminología no está unificada y diferentes autores usan términos distintos para el mismo fenómeno. En ningún caso deben mezclarse los términos espasmo y espasticidad. Desde el punto de vista clínico el tono muscular es una combinación de por lo menos dos fenómenos: acortamiento de las fibras musculares contráctiles y cambios de visco elasticidad del tejido conectivo dentro del músculo. El principal problema de la tensión muscular no estriba tanto en el acortamiento de las fibras contráctiles musculares como en la alteración de las propiedades elásticas del tejido conectivo en la unidad miofascial y en la disminución de la irritabilidad del umbral del músculo tenso.
Nadie duda que sean los músculos el único tejido activo que protege las articulaciones, y a pesar de que tampoco se duda que articulaciones y músculos actúan como una unidad funcional; en la práctica clínica la correlación músculo-articulación está ampliamente descuidada. En la explicación de la patogénesis así como en el tratamiento de los desórdenes músculo esqueléticos, los músculos no solo están infravalorados, sino además incomprendidos. Ello se refleja en la insuficiente precisión y evaluación de la función del músculo, y en programas terapéuticos como mínimo cuestionables. Aunque incluso hoy en día hablamos de medicina músculo esquelética, los músculos no se consideran como factor esencial en la patogénesis del dolor en el sistema músculo esquelético. En lugar de su función activa, el papel de los músculos se limita a sus aspectos pasivos; como los síndromes miofasciales y/o los puntos gatillo.
Propuesta del Profesor Vladimir Janda para explicar las agujetas
Explicaba el Profesor Janda en uno de los cursos que impartió en Zaragoza invitado por su amigo del Dr. Arturo Justes que había que reconsiderar el mecanismo de la contracción muscular que hasta ese momento se explicaba como un efecto “cremallera” al deslizarse las cadenas del sarcómero de actina y miosina entre sí. El modelo de una capa de miosina con una capa de actina por encima y por debajo, no se ajusta perfectamente a la realidad. El modelo que él explicó para el sarcómero era más complejo. En el espacio superior Actina-Miosina, situaba una proteína “enrollable” (como un muelle), la Tinina. En el espacio inferior Miosina-Actina, situaba una proteína estabilizadora, la Bradiquinina. Quedaría el modelo compuesto de esta manera:
La responsable directa del acortamiento (contracción) del sarcómero muscular sería la Tinina, enrollándose y desenrollándose con una acción similar a la de un muelle. Con una característica añadida: la Tinina se desestabiliza con la sobrecarga en el trabajo excéntrico de un músculo mal entrenado; degenerando y convirtiéndose en tejido conectivo. Proceso éste no inmediato, sino progresivo en el tiempo (unas horas). Si el muelle se estira demasiado y/o con mucha intensidad, pierde sus propiedades. La reacción natural del organismo tiende a modificar los componentes de las estructuras de los tejidos en gasto energético convirtiéndolas en su inmediato superior; el que mantiene la misma estructura gastando menos energía. De músculo a conectivo, y de conectivo a osificación.
Un modelo de este tipo, sí explica los dolores musculares que se atribuyen a las “agujetas”, que no aparecen inmediatamente sino al transcurrir las horas tras haber efectuado un intenso ejercicio usando unos músculos o un grupo de ellos no habituados progresivamente en el tiempo al trabajo excéntrico. Estas “agujetas” representarían el aviso del organismo al daño producido por la lesión de las cadenas de Tinina. Este modelo explicaría también el falso aumento del volumen muscular producido por el aumento de tejido conectivo en aquellos que descuidan los aspectos del aumento de cargas y la habituación progresiva cuando trabajan la musculatura en excéntrico. Ello conduce a un aspecto externo de volumen muscular, que en la práctica solo es efectivo durante poco tiempo; ya que ante un esfuerzo prolongado se agota rápidamente porque en realidad la masa muscular operativa se ha convertido en tejido conectivo (cicatriz) en un porcentaje considerable.
Confirmar este tipo de transformación permite añadir una explicación más al porqué en algunos deportistas les sobrevienen con más facilidad lesiones en la musculatura, sobretodo de tipo “rotura fibrilar”. Tener en cuenta este modelo podría ser motivo sensato para replantear algunos protocolos (de entrenamiento, mantenimiento, y adecuación muscular) utilizados en actividades específicas, personalizándolos para cada individuo en concreto según sus características.
Reflexiones prácticas
A efectos prácticos, es indiferente que el mecanismo se deba a la proteína Tinina, o al complejo Troponina-Tropomiosina (probablemente son dos nombres de la misma cosa). Lo importante es el concepto de enrollamiento(muelle) de esta proteína, y el que se convierta en tejido fibroso conectivo cuando esta estructura se ve sometida a cargas energéticas sobredimensionadas efectuadas en trabajo excéntrico intempestivo. Ello explica con mayor fundamento el dolor al que llamamos “agujetas” que aparece unas horas después de esa sobrecarga muscular excéntrica para la que en aquel momento ese músculo no estaba entrenado; y que no es más que la notificación vía propioceptiva del organismo de que se ha producido un daño (irreparable) en la estructura del músculo solicitado. Tener en cuenta este tipo de reacción del organismo al trabajo en excéntrico sobredimensionado permite replantear los protocolos de preparación, entrenamiento y adecuación muscular para los diferentes tipos de actividad y características personales de cada individuo en concreto. Podríamos concluir que: el trabajo muscular intempestivo en excéntrico daña seriamente al músculo. La aplicación de este concepto, evitando este tipo de sobrecargas excéntricas y entrenando adecuada y progresivamente al músculo para éstas, produce en la práctica habitual unos resultados nada despreciables en el “rendimiento” global y local muscular; sobretodo en la vertiente de la protección de lesiones.
lunes, 19 de octubre de 2009
Síndrome de Dolor Miofascial.
Síndrome de dolor miofascial: liberación miofascial.
El síndrome de dolor miofascial asociado a puntos gatillo es, en realidad, una disfunción neuromuscular con tendencia a la cronicidad. Hoy se encuentra bien diferenciado de cuadros con los que guarda ciertas similitudes, tales como la fibromiálgia, la fibrositis y el reumatismo muscular, gracias, en especial, a los trabajos claves de Jane Travell y David G. Simonds, publicados a partir del año 1983.
El Síndrome de Dolor Miofascial (S.D.M.) es un cuadro clínico frecuente que cada vez se diagnostica más, porque se conoce mejor, y se trata más eficazmente, a pesar de que todavia existen ciertas lagunas sobre su etiopatogenia y algún desacuerdo en los numerosos tratamientos propuestos. Puede afectar a cualquier músculo, pero tiene predilección por los que se encuentran en cuello y cintura escapular.
Se sabe que cualquier inflamación, traumatismo agudo, traumatismos de repetición, exposición al frío y otros factores estresantes musculares pueden desencadenar mecanismos patogénicos, los cuales dan origen a que la fascia, el músculo que contiene y en ocasiones otros tejidos conjuntivos flexibles y elásticos vecinos, pierdan su elasticidad. Con ello la fascia y el músculo se acortan y duelen, generando en una zona del mismo, una banda tensa en cuyo interior alberga un punto hiperirritable, el llamado "Punto Gatillo" (P.G.).
Si la tensión inicial, generadora de: el acortamiento, el dolor y el espasmo, no se trata, y no se liberan (liberación miofascial) la fascia y los músculos portadores del P.G. activo, el cuadro se cronifica y el dolor referido es más insoportable, dando lugar a otros P.G. secundarios y satélites, que cada vez complican más el cuadro. Por otra parte, como consecuencia de la cronificación, el músculo se acorta más, se hace menos elástico, esta más limitado y débil, duele más, generando una gran tensión local y regional, que es difícil de tratar.
El síndrome de dolor miofascial se define como un trastorno doloroso regional, que afecta a músculos y fascias, de forma que los músculos implicados presentan las siguientes características:
- Dolor generado y mantenido por uno o más P.G. activo.
- El P.G. esta situado dentro de una banda tensa de un músculo o de su fascia.
- La banda y el P.G. son palpables y con dolor referido.
- El patrón de dolor referido es específico y propio para cada músculo.
- Los músculos vecinos al afectado también se encuentran tensos a la palpación.
- Existe una respuesta espasmódica a la presión firme de un P.G. activo (por contracción transitoria de las fibras musculares de la banda tensa, que reproduce el dolor que padece el paciente).
- La palpación moderada, pero sostenida sobre un P.G. suele acentuar el dolor en la zona de dolor referido.
- La fuerza máxima de contracción del músculo afectado está disminuida, con debilidad del músculo y aumento de la fatigabilidad, pero sin atrofia muscular.
- El rango de alargamiento del músculo afectado se encuentra restringido y con frecuencia el músculo no puede llegar a extenderse del todo.
- Los P.G. se activan por traumatismo directo, presión y/o sobrecarga del músculo.
- Con los síntomas anteriores coexisten alteraciones autónomas regionales y segmentarias: cambios locales en la piel, con aumento de la sudoración; cambios en la temperatura local y, en ocasiones, pequeños edemas locales.
EPIDEMIOLOGIA
El S.D.M. es extremadamente frecuente, aunque en muchas ocasiones no se diagnostica como tal. Algunos autores han encontrado que se pueden encontrar P.G. (latentes) hasta en el 50% de la población sana adulta joven. A medida que aumenta la edad y disminuye la actividad física los P.G. latentes son más frecuentes.
El S.D.M. es más frecuente entre los 30 y los 50 años.
Más frecuente en mujeres que en hombres según la mayoría de los autores.
Es más frecuente en pacientes que realizan tareas que involucran de manera repetitiva los músculos del cuello, cintura escapular y miembros superiores y que además, por las características de su trabajo, deben adoptar posturas incorrectas, antifisiológicas y antifuncionales, para desarrollar más adecuadamente sus actividades laborales habituales: mecanógrafas, operadores de ordenador, estudiantes, deportistas, relojeros, modistas, etc..
De acuerdo con Travell y Simonds, el trapecio es el músculo que con más frecuencia se encuentra afectado, de tal manera que llego a denominarse "síndrome de sobrecarga crónica del trapecio".
ETIOLOGIA
La causa por la cual se forma un P.G. en un momento determinado y en un músculo determinado, todavía se desconoce a pesar de las muchas hipótesis emitidas. No obstante se han encontrado múltiples factores patogénicos desencadenantes, predisponentes o favorecedores de los P.G. que fundamentalmente son:
Síndrome de dolor miofascial: liberación miofascial.
- Perturbaciones del sueño. (Algunos autores creen que las perturbaciones son consecuencia del S.D.M.).
- El estrés general.
- El estrés muscular por exceso de ejercicio físico, deportivo o profesional, de los músculos implicados.
- Microtraumatismos de repetición. Son pequeños traumatismos, de muy baja intensidad, que de manera aislada no ocasionan daño, pero que al repetirse constantemente pueden dar lugar al S.D.M.
- Traumatismos agudos musculoesqueléticos que afecten a músculos, tendones, ligamentos o bursas (Ej. "latigazo cervical").
- Enfriamiento brusco del cuerpo o de zonas corporales parciales (Permanecer frente a un ventilador o aire acondicionado).
- Agotamiento o fatiga generalizada, por ejemplo en el Síndrome de Fatiga Crónica.
- Patología vertebral y discopatías (Alteraciones degenerativas).
- Inflamaciones articulares.
- Lesiones de una raíz nerviosa.
- Inactividad parcial de un segmento corporal (collarín cervical).
- Deficiencias nutritivas.
- Obesidad.
- Enfermedades endocrinas: cambios hormonales, menopausia.
- Trastornos emocionales: estados depresivos y ansiosos.
- Malos hábitos posturales durante el trabajo, descanso y sueño, y ciertas actividades como andar en bicicleta y motocicleta con el cuello en posición forzada.
LOS PUNTOS GATILLO (P.G.)
Por definición, un P.G. es una zona minúscula (con un diámetro entre 0.5 y 1 centímetro) altamente irritable localizada en el interior de un músculo, que se presenta rígido a la palpación y que produce dolor, limitación en la amplitud del estiramiento y debilidad sin atrofia ni déficit neurológico. En ocasiones puede dar lugar a fenómenos autónomos (vegetativos) y distorsión de la sensibilidad propioceptiva.
El P.G. es el generador del dolor.
Los P.G. son haces de miofibrillas hiperirritables que se disponen anárquicamente como anudadas, en el interior de la banda tensa, dentro del músculo. Este hecho provoca una disminución de la elasticidad de ese músculo y de su fascia.
Los P.G. se pueden encontrar estratificados unos encima de otros, situados en músculos superpuestos (en el momento del tratamiento deben ser liberados secuencialmente uno a continuación de otro, comenzando por el más superficial, más activo y más reciente).
TIPOS DE PUNTOS GATILLO:
En la práctica clínica habitual nos podemos encontrar con tres tipos de P.G. miofasciales:
A) PUNTOS GATILLO ACTIVOS. Son dolorosos sin estimulación. Siempre sensibles, el paciente los siente como un punto de dolor constante. El dolor aumenta al palpar el músculo, al presionarlo, al movilizarlo y al estirarlo.
B) PUNTOS GATILLO SECUNDARIOS. Suelen desarrollarse como respuesta a la sobrecarga existente en la zona cuando los músculos agonistas y antagonistas del afectado tratan de compensar o ayudar a este músculo dañado.
C) PUNTOS GATILLO LATENTES O SATELITES. Se desarrollan dentro de la zona de referencia del P.G. activo original. No ocasionan dolor durante las actividades normales. Solo son dolorosos a la palpación. Son capaces de provocar los mismos fenómenos motores, autónomos y sensoriales, como consecuencia de un estimulo adecuado, comportándose de esta forma como los P.G. activos. Son activados por frío, calor, cambios de la presión atmosférica, daño repetitivo, síndrome atlético del fin de semana, etc.
El diagnostico del S.D.M. se basa en la exploración meticulosa y en los hallazgos clínicos, fundamentalmente en la localización manual de los P.G. e identificación de las zonas de referencia. No existen datos de laboratorio ni radiológicos objetivables que puedan correlacionarse con los hallazgos clínicos.
COMO BUSCAR E IDENTIFICAR LOS P.G.
Los P.G. se identifican por medio de la palpación, en primer lugar superficial y posteriormente profunda. Se necesita para ello cierta practica, habilidad y un buen tacto.
1. Palpación superficial: Se realiza en primer lugar para localizar el área sospechosa de actividad de un P.G.
2. Palpación profunda: Al explorar profundamente la zona para encontrar el área de P.G. y la banda tensa que lo engloba, se puede encontrar: hiperirritabilidad, inmovilidad, sensibilidad dolorosa, edema, tensión, contractura muscular y cambios fibróticos
El P.G. se palpa como un nódulo, doloroso o hiperdoloroso, duro, muy pequeño, con un tamaño que oscila entre 5 y 10 milímetros de diámetro y con una consistencia como de "arroz crujiente".
Además se pueden encontrar cambios locales en la piel., hipersudoración, cambios de temperatura, edema local.
El músculo con un P.G. se presenta rígido y doloroso a la palpación, limitado en su amplitud de movimiento. Para palparlo se debe evitar la tensión del músculo implicado. Se debe situar el músculo en posición de relajación para explorarlo adecuadamente y despegarlo de las estructuras subyacentes que lo rodean. A continuación se realiza la palpación (identificación) del P.G. que puede ser plana (en músculos planos, por ej.: trapecio inferior), en pinza en músculos largos y redondeados (por ej.: esternocleidomastoideo) o por presión del músculo correspondiente (en general en los músculos más profundos, como el angular). Se encontrará una banda tensa aponeurótica o muscular dentro de la cual localizaremos el punto sensible hiperirritable (P.G.). A continuación es necesario explorar la posible existencia de P.G. satélites o secundarios
ver imagen 1
Una vez realizada la localización de todos los P.G. (el mapeo) estaremos en condiciones de comenzar el oportuno tratamiento. En general, cuanto más antigua sea la lesión más puntos secundarios y satélites podrán generarse, por lo que más global será el patrón de dolor y más prolongado deberá ser el tratamiento; por lo tanto, al enfocar el tratamiento, el principal objetivo será localizar el patrón de dolor y definir de la forma más precisa la localización de los P.G. que provocan dicho dolor o coexisten con el mismo.
ver imagen 2
La distribución y frecuencia topográfica de los P.G. no es uniforme. Se localizan preferentemente en los músculos de la cabeza, del cuello y cintura escapular: temporales, maseteros, cervicales, paraesternales, trapecios, supraespinosos, romboides, esternocleidomastoideo, angular de la escápula, etc. En la región lumbar (dorso inferior) los que se afectan con más frecuencia son los erectores del raquis y el cuadrado lumbar. En los miembros inferiores los músculos más afectados son el cuádriceps, los isquiotibiales y los gemelos. Curiosamente los músculos más predispuestos a la aparición del S.D.M. con P.G. son aquellos que funcionan también como músculos respiratorios accesorios. El dolor referido aparece también más frecuentemente cuando los T.P. se localizan en las áreas del cuello y hombros.
TRATAMIENTO
El objetivo principal del tratamiento del S.D.M. consiste en la "Liberación Miofascial", con la que pretendemos conseguir:
- Recuperar la elasticidad de las fascias.
- Restaurar la longitud normal del músculo.
- Eliminar el dolor muscular.
- Restaurar el movimiento y la actividad miofascial normal.
- Evitar que un cuadro agudo miofascial se cronifique.
- Mejorar la relajación.
- Mejorar el control del movimiento.
- Hacer más profundos y eficaces los estiramientos.
- Sentir los músculos más flojos.
PAUTA DE TRATAMIENTO
La pauta que vengo utilizando se basa fundamentalmente en ocho puntos, que realizamos, de manera consecutiva, siguiendo un orden preestablecido y riguroso, y que son:
1. DIGITOPRESION GRADUAL PROFUNDA.-
Presión digital sobre el P.G., realizada con el dedo pulgar, mantenida durante más de 10 segundos, con descansos de 6-8 segundos y que se va incrementando 5 segundos cada vez que se presiona, hasta alcanzar los 3 minutos o hasta que el paciente refiere que el dolor en el área de referencia ha cesado.
Esta presión, dolorosa o desagradable, es isquemiante inicialmente, y secundariamente es vasodilatadora.
2. FRICCION TRANSVERSA PROFUNDA DE CYRIAX.-
Se realiza, según la tolerancia del paciente, durante 2 a 3 minutos. Despega la banda tensa asociada a los P.G., colabora en la dispersión del foco del P.G., favorece la analgesia y la vasodilatación, con el consiguiente auA igual que la técnica del pulgar, esta es desagradable y dolorosa, por lo que debemos contar con la colaboración y tolerancia del paciente.
3. CRIOMASAJE O CRIORREFRIGERACION.-
Favorece la analgesia temporal desde la superficie, contribuyendo a romper el círculo dolor -> espasmo muscular, entre la piel, fascia y músculo.
Se inicia desde la superficie de la piel en que se localiza el P.G. hacia las zonas de referencia.
4. ESTIRAMIENTO MIOFASCIAL MANTENIDO.-
Su objetivo es la elongación de los tejidos acortados: músculo y fascia; devolver al músculo su longitud normal; y recuperar el rango de movimiento por medios mecánicos.
Nosotros utilizamos primero los estiramientos pasivos analíticos de pequeñas porciones del músculo implicado y a continuación del músculo completo Posteriormente realizamos estiramientos post-isométricos del músculo implicado.
5. MASAJE DE AMASAMIENTO.-
Es una técnica que termina de elastificar las fibras musculares a la vez que favorece las tres circulaciones: venosa, arterial y linfática. Esta revascularización por vasodilatación arterial garantiza además la salida de productos tóxicos acumulados en el músculo -fundamentalmente en el P.G. y en la banda tensa- por vía de capilares venosos y linfáticos. Las maniobras de amasamiento profundo, en "esponja", también tienen un efecto drenante.
6. CALOR HUMEDO.-
Por medio de bolsas, toallas o hidrocollator calientes, que se colocarán sobre la zona tratada y cuyo objetivo es garantizar una mejor circulación a la vez que se relaja y elastifica la zona donde se realizó el tratamiento manual.
7. NUEVO ESTIRAMIENTO.-
Se realiza para liberar la tensión residual que pudiera haber quedado tras el anterior tratamiento. Es un estiramiento pasivo y mantenido, completo y de más corta duración que se realiza de 6 a 10 veces en 3 minutos. Se estiran grupos musculares e incluso grandes segmentos (miembro superior o inferior), de esta manera se liberan las tensiones mioaponeuróticas residuales, generalmente situadas en los músculos más profundos y que no había sido posible liberar inicialmente.
8. SILENCIO PERIFERICO.-
Consiste en mantener en reposo relativo el área tratada durante 24-48 horas, evitando toda actividad estresante. Solo deben realizar las actividades más elementales de la vida diaria, por lo tanto se evitarán las actividades profesionales y deportivas.
Este punto suele descuidarse por la mayoría de los pacientes. Por ello considero que es muy importante que el terapeuta puntualice y reitere esta recomendación.
El dolor residual "del día siguiente" a la liberación miofascial es habitual como consecuencia del trauma mecánico que se provoca al aplicar las técnicas de liberación.
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En general podemos afirmar que la presión isquemiante (Técnica del Pulgar) y la Fricción Transversa Profunda de Cyriax son "LA PREPARACION" para la liberación miofascial; la criorrefrigeración es "LA DISTRACCION"; y el estiramiento es "LA ACCION". Ya que el estiramiento mantenido sin frío previo o sin las maniobras isquemiantes y dispersantes, no solo es un tratamiento incompleto, sino que además no suele ser efectivo, no nos va a resolver el problema de manera definitiva.
La mayoría de los problemas de dolor miofascial se suelen solucionar favorablemente, empleando la técnica correcta, con 5-10 sesiones de tratamiento realizadas a lo largo de 3 a 5 semanas. No se debe utilizar la T.L.M. (Técnica de Liberación Miofascial) a lo largo de meses y meses. Si la mejoría no surge entre las 4-6 semanas será preciso reconsiderar el diagnóstico y valorar otra pauta de tratamiento. Si se realiza el tratamiento correctamente la mejoría se puede observar ya después de la primera o segunda sesión.
Autor
· Dr. Jesús Vázquez Gallego
· Dra. R. Solana Galdámez
El síndrome de dolor miofascial asociado a puntos gatillo es, en realidad, una disfunción neuromuscular con tendencia a la cronicidad. Hoy se encuentra bien diferenciado de cuadros con los que guarda ciertas similitudes, tales como la fibromiálgia, la fibrositis y el reumatismo muscular, gracias, en especial, a los trabajos claves de Jane Travell y David G. Simonds, publicados a partir del año 1983.
El Síndrome de Dolor Miofascial (S.D.M.) es un cuadro clínico frecuente que cada vez se diagnostica más, porque se conoce mejor, y se trata más eficazmente, a pesar de que todavia existen ciertas lagunas sobre su etiopatogenia y algún desacuerdo en los numerosos tratamientos propuestos. Puede afectar a cualquier músculo, pero tiene predilección por los que se encuentran en cuello y cintura escapular.
Se sabe que cualquier inflamación, traumatismo agudo, traumatismos de repetición, exposición al frío y otros factores estresantes musculares pueden desencadenar mecanismos patogénicos, los cuales dan origen a que la fascia, el músculo que contiene y en ocasiones otros tejidos conjuntivos flexibles y elásticos vecinos, pierdan su elasticidad. Con ello la fascia y el músculo se acortan y duelen, generando en una zona del mismo, una banda tensa en cuyo interior alberga un punto hiperirritable, el llamado "Punto Gatillo" (P.G.).
Si la tensión inicial, generadora de: el acortamiento, el dolor y el espasmo, no se trata, y no se liberan (liberación miofascial) la fascia y los músculos portadores del P.G. activo, el cuadro se cronifica y el dolor referido es más insoportable, dando lugar a otros P.G. secundarios y satélites, que cada vez complican más el cuadro. Por otra parte, como consecuencia de la cronificación, el músculo se acorta más, se hace menos elástico, esta más limitado y débil, duele más, generando una gran tensión local y regional, que es difícil de tratar.
El síndrome de dolor miofascial se define como un trastorno doloroso regional, que afecta a músculos y fascias, de forma que los músculos implicados presentan las siguientes características:
- Dolor generado y mantenido por uno o más P.G. activo.
- El P.G. esta situado dentro de una banda tensa de un músculo o de su fascia.
- La banda y el P.G. son palpables y con dolor referido.
- El patrón de dolor referido es específico y propio para cada músculo.
- Los músculos vecinos al afectado también se encuentran tensos a la palpación.
- Existe una respuesta espasmódica a la presión firme de un P.G. activo (por contracción transitoria de las fibras musculares de la banda tensa, que reproduce el dolor que padece el paciente).
- La palpación moderada, pero sostenida sobre un P.G. suele acentuar el dolor en la zona de dolor referido.
- La fuerza máxima de contracción del músculo afectado está disminuida, con debilidad del músculo y aumento de la fatigabilidad, pero sin atrofia muscular.
- El rango de alargamiento del músculo afectado se encuentra restringido y con frecuencia el músculo no puede llegar a extenderse del todo.
- Los P.G. se activan por traumatismo directo, presión y/o sobrecarga del músculo.
- Con los síntomas anteriores coexisten alteraciones autónomas regionales y segmentarias: cambios locales en la piel, con aumento de la sudoración; cambios en la temperatura local y, en ocasiones, pequeños edemas locales.
EPIDEMIOLOGIA
El S.D.M. es extremadamente frecuente, aunque en muchas ocasiones no se diagnostica como tal. Algunos autores han encontrado que se pueden encontrar P.G. (latentes) hasta en el 50% de la población sana adulta joven. A medida que aumenta la edad y disminuye la actividad física los P.G. latentes son más frecuentes.
El S.D.M. es más frecuente entre los 30 y los 50 años.
Más frecuente en mujeres que en hombres según la mayoría de los autores.
Es más frecuente en pacientes que realizan tareas que involucran de manera repetitiva los músculos del cuello, cintura escapular y miembros superiores y que además, por las características de su trabajo, deben adoptar posturas incorrectas, antifisiológicas y antifuncionales, para desarrollar más adecuadamente sus actividades laborales habituales: mecanógrafas, operadores de ordenador, estudiantes, deportistas, relojeros, modistas, etc..
De acuerdo con Travell y Simonds, el trapecio es el músculo que con más frecuencia se encuentra afectado, de tal manera que llego a denominarse "síndrome de sobrecarga crónica del trapecio".
ETIOLOGIA
La causa por la cual se forma un P.G. en un momento determinado y en un músculo determinado, todavía se desconoce a pesar de las muchas hipótesis emitidas. No obstante se han encontrado múltiples factores patogénicos desencadenantes, predisponentes o favorecedores de los P.G. que fundamentalmente son:
Síndrome de dolor miofascial: liberación miofascial.
- Perturbaciones del sueño. (Algunos autores creen que las perturbaciones son consecuencia del S.D.M.).
- El estrés general.
- El estrés muscular por exceso de ejercicio físico, deportivo o profesional, de los músculos implicados.
- Microtraumatismos de repetición. Son pequeños traumatismos, de muy baja intensidad, que de manera aislada no ocasionan daño, pero que al repetirse constantemente pueden dar lugar al S.D.M.
- Traumatismos agudos musculoesqueléticos que afecten a músculos, tendones, ligamentos o bursas (Ej. "latigazo cervical").
- Enfriamiento brusco del cuerpo o de zonas corporales parciales (Permanecer frente a un ventilador o aire acondicionado).
- Agotamiento o fatiga generalizada, por ejemplo en el Síndrome de Fatiga Crónica.
- Patología vertebral y discopatías (Alteraciones degenerativas).
- Inflamaciones articulares.
- Lesiones de una raíz nerviosa.
- Inactividad parcial de un segmento corporal (collarín cervical).
- Deficiencias nutritivas.
- Obesidad.
- Enfermedades endocrinas: cambios hormonales, menopausia.
- Trastornos emocionales: estados depresivos y ansiosos.
- Malos hábitos posturales durante el trabajo, descanso y sueño, y ciertas actividades como andar en bicicleta y motocicleta con el cuello en posición forzada.
LOS PUNTOS GATILLO (P.G.)
Por definición, un P.G. es una zona minúscula (con un diámetro entre 0.5 y 1 centímetro) altamente irritable localizada en el interior de un músculo, que se presenta rígido a la palpación y que produce dolor, limitación en la amplitud del estiramiento y debilidad sin atrofia ni déficit neurológico. En ocasiones puede dar lugar a fenómenos autónomos (vegetativos) y distorsión de la sensibilidad propioceptiva.
El P.G. es el generador del dolor.
Los P.G. son haces de miofibrillas hiperirritables que se disponen anárquicamente como anudadas, en el interior de la banda tensa, dentro del músculo. Este hecho provoca una disminución de la elasticidad de ese músculo y de su fascia.
Los P.G. se pueden encontrar estratificados unos encima de otros, situados en músculos superpuestos (en el momento del tratamiento deben ser liberados secuencialmente uno a continuación de otro, comenzando por el más superficial, más activo y más reciente).
TIPOS DE PUNTOS GATILLO:
En la práctica clínica habitual nos podemos encontrar con tres tipos de P.G. miofasciales:
A) PUNTOS GATILLO ACTIVOS. Son dolorosos sin estimulación. Siempre sensibles, el paciente los siente como un punto de dolor constante. El dolor aumenta al palpar el músculo, al presionarlo, al movilizarlo y al estirarlo.
B) PUNTOS GATILLO SECUNDARIOS. Suelen desarrollarse como respuesta a la sobrecarga existente en la zona cuando los músculos agonistas y antagonistas del afectado tratan de compensar o ayudar a este músculo dañado.
C) PUNTOS GATILLO LATENTES O SATELITES. Se desarrollan dentro de la zona de referencia del P.G. activo original. No ocasionan dolor durante las actividades normales. Solo son dolorosos a la palpación. Son capaces de provocar los mismos fenómenos motores, autónomos y sensoriales, como consecuencia de un estimulo adecuado, comportándose de esta forma como los P.G. activos. Son activados por frío, calor, cambios de la presión atmosférica, daño repetitivo, síndrome atlético del fin de semana, etc.
El diagnostico del S.D.M. se basa en la exploración meticulosa y en los hallazgos clínicos, fundamentalmente en la localización manual de los P.G. e identificación de las zonas de referencia. No existen datos de laboratorio ni radiológicos objetivables que puedan correlacionarse con los hallazgos clínicos.
COMO BUSCAR E IDENTIFICAR LOS P.G.
Los P.G. se identifican por medio de la palpación, en primer lugar superficial y posteriormente profunda. Se necesita para ello cierta practica, habilidad y un buen tacto.
1. Palpación superficial: Se realiza en primer lugar para localizar el área sospechosa de actividad de un P.G.
2. Palpación profunda: Al explorar profundamente la zona para encontrar el área de P.G. y la banda tensa que lo engloba, se puede encontrar: hiperirritabilidad, inmovilidad, sensibilidad dolorosa, edema, tensión, contractura muscular y cambios fibróticos
El P.G. se palpa como un nódulo, doloroso o hiperdoloroso, duro, muy pequeño, con un tamaño que oscila entre 5 y 10 milímetros de diámetro y con una consistencia como de "arroz crujiente".
Además se pueden encontrar cambios locales en la piel., hipersudoración, cambios de temperatura, edema local.
El músculo con un P.G. se presenta rígido y doloroso a la palpación, limitado en su amplitud de movimiento. Para palparlo se debe evitar la tensión del músculo implicado. Se debe situar el músculo en posición de relajación para explorarlo adecuadamente y despegarlo de las estructuras subyacentes que lo rodean. A continuación se realiza la palpación (identificación) del P.G. que puede ser plana (en músculos planos, por ej.: trapecio inferior), en pinza en músculos largos y redondeados (por ej.: esternocleidomastoideo) o por presión del músculo correspondiente (en general en los músculos más profundos, como el angular). Se encontrará una banda tensa aponeurótica o muscular dentro de la cual localizaremos el punto sensible hiperirritable (P.G.). A continuación es necesario explorar la posible existencia de P.G. satélites o secundarios
ver imagen 1
Una vez realizada la localización de todos los P.G. (el mapeo) estaremos en condiciones de comenzar el oportuno tratamiento. En general, cuanto más antigua sea la lesión más puntos secundarios y satélites podrán generarse, por lo que más global será el patrón de dolor y más prolongado deberá ser el tratamiento; por lo tanto, al enfocar el tratamiento, el principal objetivo será localizar el patrón de dolor y definir de la forma más precisa la localización de los P.G. que provocan dicho dolor o coexisten con el mismo.
ver imagen 2
La distribución y frecuencia topográfica de los P.G. no es uniforme. Se localizan preferentemente en los músculos de la cabeza, del cuello y cintura escapular: temporales, maseteros, cervicales, paraesternales, trapecios, supraespinosos, romboides, esternocleidomastoideo, angular de la escápula, etc. En la región lumbar (dorso inferior) los que se afectan con más frecuencia son los erectores del raquis y el cuadrado lumbar. En los miembros inferiores los músculos más afectados son el cuádriceps, los isquiotibiales y los gemelos. Curiosamente los músculos más predispuestos a la aparición del S.D.M. con P.G. son aquellos que funcionan también como músculos respiratorios accesorios. El dolor referido aparece también más frecuentemente cuando los T.P. se localizan en las áreas del cuello y hombros.
TRATAMIENTO
El objetivo principal del tratamiento del S.D.M. consiste en la "Liberación Miofascial", con la que pretendemos conseguir:
- Recuperar la elasticidad de las fascias.
- Restaurar la longitud normal del músculo.
- Eliminar el dolor muscular.
- Restaurar el movimiento y la actividad miofascial normal.
- Evitar que un cuadro agudo miofascial se cronifique.
- Mejorar la relajación.
- Mejorar el control del movimiento.
- Hacer más profundos y eficaces los estiramientos.
- Sentir los músculos más flojos.
PAUTA DE TRATAMIENTO
La pauta que vengo utilizando se basa fundamentalmente en ocho puntos, que realizamos, de manera consecutiva, siguiendo un orden preestablecido y riguroso, y que son:
1. DIGITOPRESION GRADUAL PROFUNDA.-
Presión digital sobre el P.G., realizada con el dedo pulgar, mantenida durante más de 10 segundos, con descansos de 6-8 segundos y que se va incrementando 5 segundos cada vez que se presiona, hasta alcanzar los 3 minutos o hasta que el paciente refiere que el dolor en el área de referencia ha cesado.
Esta presión, dolorosa o desagradable, es isquemiante inicialmente, y secundariamente es vasodilatadora.
2. FRICCION TRANSVERSA PROFUNDA DE CYRIAX.-
Se realiza, según la tolerancia del paciente, durante 2 a 3 minutos. Despega la banda tensa asociada a los P.G., colabora en la dispersión del foco del P.G., favorece la analgesia y la vasodilatación, con el consiguiente auA igual que la técnica del pulgar, esta es desagradable y dolorosa, por lo que debemos contar con la colaboración y tolerancia del paciente.
3. CRIOMASAJE O CRIORREFRIGERACION.-
Favorece la analgesia temporal desde la superficie, contribuyendo a romper el círculo dolor -> espasmo muscular, entre la piel, fascia y músculo.
Se inicia desde la superficie de la piel en que se localiza el P.G. hacia las zonas de referencia.
4. ESTIRAMIENTO MIOFASCIAL MANTENIDO.-
Su objetivo es la elongación de los tejidos acortados: músculo y fascia; devolver al músculo su longitud normal; y recuperar el rango de movimiento por medios mecánicos.
Nosotros utilizamos primero los estiramientos pasivos analíticos de pequeñas porciones del músculo implicado y a continuación del músculo completo Posteriormente realizamos estiramientos post-isométricos del músculo implicado.
5. MASAJE DE AMASAMIENTO.-
Es una técnica que termina de elastificar las fibras musculares a la vez que favorece las tres circulaciones: venosa, arterial y linfática. Esta revascularización por vasodilatación arterial garantiza además la salida de productos tóxicos acumulados en el músculo -fundamentalmente en el P.G. y en la banda tensa- por vía de capilares venosos y linfáticos. Las maniobras de amasamiento profundo, en "esponja", también tienen un efecto drenante.
6. CALOR HUMEDO.-
Por medio de bolsas, toallas o hidrocollator calientes, que se colocarán sobre la zona tratada y cuyo objetivo es garantizar una mejor circulación a la vez que se relaja y elastifica la zona donde se realizó el tratamiento manual.
7. NUEVO ESTIRAMIENTO.-
Se realiza para liberar la tensión residual que pudiera haber quedado tras el anterior tratamiento. Es un estiramiento pasivo y mantenido, completo y de más corta duración que se realiza de 6 a 10 veces en 3 minutos. Se estiran grupos musculares e incluso grandes segmentos (miembro superior o inferior), de esta manera se liberan las tensiones mioaponeuróticas residuales, generalmente situadas en los músculos más profundos y que no había sido posible liberar inicialmente.
8. SILENCIO PERIFERICO.-
Consiste en mantener en reposo relativo el área tratada durante 24-48 horas, evitando toda actividad estresante. Solo deben realizar las actividades más elementales de la vida diaria, por lo tanto se evitarán las actividades profesionales y deportivas.
Este punto suele descuidarse por la mayoría de los pacientes. Por ello considero que es muy importante que el terapeuta puntualice y reitere esta recomendación.
El dolor residual "del día siguiente" a la liberación miofascial es habitual como consecuencia del trauma mecánico que se provoca al aplicar las técnicas de liberación.
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En general podemos afirmar que la presión isquemiante (Técnica del Pulgar) y la Fricción Transversa Profunda de Cyriax son "LA PREPARACION" para la liberación miofascial; la criorrefrigeración es "LA DISTRACCION"; y el estiramiento es "LA ACCION". Ya que el estiramiento mantenido sin frío previo o sin las maniobras isquemiantes y dispersantes, no solo es un tratamiento incompleto, sino que además no suele ser efectivo, no nos va a resolver el problema de manera definitiva.
La mayoría de los problemas de dolor miofascial se suelen solucionar favorablemente, empleando la técnica correcta, con 5-10 sesiones de tratamiento realizadas a lo largo de 3 a 5 semanas. No se debe utilizar la T.L.M. (Técnica de Liberación Miofascial) a lo largo de meses y meses. Si la mejoría no surge entre las 4-6 semanas será preciso reconsiderar el diagnóstico y valorar otra pauta de tratamiento. Si se realiza el tratamiento correctamente la mejoría se puede observar ya después de la primera o segunda sesión.
Autor
· Dr. Jesús Vázquez Gallego
· Dra. R. Solana Galdámez
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